Son las dificultades o alteraciones de alguna(s) de las fases de la respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo), o aquellas situaciones en las que aparece dolor en la relación sexual, impidiendo la realización normal del acto sexual de modo satisfactorio para sus actores.
A pesar de que se tiende a pensar que son pocas las personas que se ven afectadas por éste tipo de disfunciones, éstas son bastante frecuentes. Por ser la sexualidad un tema del ámbito más Ãntimo y privado de los seres humanos y por el hecho de que en muchas sociedades tiende aún a ser un tema tabú, el porcentaje de personas afectadas que acude a solicitar ayuda a un especialista, es aún bajo. Sin embargo, poco a poco este porcentaje ha ido creciendo, a medida que se ha ido dando mayor información sobre los múltiples tratamientos que existen y sus satisfactorios niveles de efectividad.
Causas
De origen fÃsico u orgánico: pueden darse como consecuencia de enfermedades del sistema cardiovascular (por ej. hipertensión), del sistema endocrino (por ej. diabetes, hipertiroidismo), del tracto genito-urinario (enfermedades venéreas, prostatitis) y/o del sistema nervioso (accidentes vasculares, esclerosis múltiple, etc).
De origen psicológico: pueden darse como efecto de factores personales (como ansiedad o angustia asociada a las interacciones sexuales, inadecuada educación sexual, experiencias sexuales traumáticas, ansiedad por el rendimiento, etc.) o factores relacionales (falta de comunicación o de confianza en la pareja, disfunción en el compañero/a, desavenencias en la relación general, diferencias en las actitudes hacia el sexo o preferencias sexuales, etc.)
Tratamiento
En general, las intervenciones más exitosas, involucran la combinación multidisciplinaria de lo orgánico, lo psicológico y lo relacional, ya que la respuesta sexual no solamente compromete múltiples estructuras orgánicas, sino que depende de las vivencias personales, la autoestima, los sentimientos, la interacción con la pareja sexual y sus propias problemáticas, además del contexto fÃsico y psicológico.
También hay que tener en cuenta que la sexualidad es una vivencia compartida la mayorÃa de las veces con otra persona y ésta, la pareja, es de suma importancia en el tratamiento de cualquier disfunción sexual.
Tipos más frecuentes de disfunción sexual
Inapetencia sexual
Falta de deseo sexual. Cuando éste no aparece, no se desea el contacto, por lo que es muy difÃcil experimentar suficiente estimulación para pasar a las siguientes fases de la respuesta sexual.
La inhibición del deseo sexual se da tanto en mujeres como en varones, aunque es menos frecuente en ellos y rara vez acuden a consulta por este problema.
Disfunción eréctil o impotencia
La disfunción eréctil, también llamada impotencia, es la dificultad o imposibilidad que tiene el varón para alcanzar o mantener una erección lo suficientemente firme para poder llevar a cabo la penetración.
Los episodios aislados de falta de erección son muy comunes y afectan prácticamente a todos los varones en algún momento de su vida. Para que se considere que existe impotencia o disfunción eréctil ésta ha de presentarse en al menos el 25% de las relaciones o intentos de relación sexual.
Disfunción orgásmica femenina o anorgasmia
La anorgasmia femenina es la dificultad para alcanzar el orgasmo o la ausencia de éste, tras una fase de excitación normal, a pesar de que exista una estimulación que podrÃa considerarse adecuada en intensidad, tipo y duración.
La forma en que la propia mujer percibe la falta de orgasmos es determinante para que sea considerada un problema, ya que muchas veces está relacionada con una falta de estimulación adecuada (destreza y sensibilidad de la pareja), la fatiga fÃsica y las circunstancias de la actividad sexual (intimidad, oportunidad del momento, comodidad).
Eyaculación precoz
Dificultad o imposibilidad del varón para ejercer control sobre el reflejo eyaculatorio, con el resultado de que cuando se excita llega rápidamente al orgasmo sin poder demorarlo o interrumpirlo.
Es bastante usual que los varones tengan algunos episodios aislados de eyaculación precoz sin que deba considerarse preocupante. Para que se considere como una disfunción debe aparecer con cierta frecuencia, pudiendo considerarse como referencia el que aparezca al menos en el 25% de las relaciones sexuales.
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Inhibición de la eyaculación y eyaculación retardada
Se produce cuando el varón tiene una eyaculación excesivamente lenta o existe una ausencia total de ella.
Coito doloroso o dispareunia
Hace referencia a la aparición de dolor, tanto al principio de la relación sexual con penetración, durante su desarrollo o al final de la misma.
El dolor en las mujeres aparece en forma de ardor, dolor cortante, quemadura o contracción y puede estar localizado en la zona externa o interna de la vagina, en el fondo de la región pélvica o el abdomen.
En los varones consiste en dolor en la eyaculación, que se puede localizar normalmente en el pene, aunque también puede aparecer dolor en los testÃculos o en los órganos internos.
Vaginismo
Es la contracción involuntaria (espasmo) de los músculos que rodean el tercio exterior de la vagina cuando se intenta la penetración, lo que provoca malestar y dificultad en las relaciones sexuales con penetración.
Generalmente las mujeres afectadas de este trastorno tienen una respuesta sexual adecuada y pueden llegar al orgasmo a través de conductas sexuales que no incluyan la penetración.
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