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El abuso sexual infantil es un fenómeno complejo, donde el secreto y la diferencia de poder, constituyen elementos de vital importancia al momento de comprenderlo. Este artículo, busca constituirse en una guía para los padres/adultos significativos en la vida del niño y que sospechan de la existencia de un abuso sexual.
Los síntomas
Es importante estar atento a cambios bruscos en el comportamiento del niño(a): alteraciones del sueño (pesadillas), inestabilidad emocional (irritabilidad o inhibición y desánimo), aparición de fuertes temores relacionados con personas o lugares, así como la expresión de conductas erotizadas con pares y la presencia de un conocimiento no esperable según la edad, de eventos relativos a la sexualidad.
Si bien muchos de estos síntomas se presentan en otras crisis vitales (como por ejemplo en una separación) resulta muy significativo e indicativo la presencia de conductas erotizadas con pares, las cuales se caracterizan por una diferencia marcada de edad entre los niños (5 años) lo que nos remite al elemento de la diferencia de poder, así como también por su carácter de imposición o agresión, lo que lo diferencia de los juegos sexuales normativos de los niños, que se dan en un contexto de curiosidad y disfrute.
¿Cómo favorecer una revelación?
Cuando los adultos tienen la sospecha de que el niño(a) puede haber tenido una experiencia abusiva, es importante que considere los siguientes aspectos:
Para el niño es una experiencia dolorosa, vivida en secreto, que probablemente se acompaña de sentimientos de culpa, por lo tanto la revelación no es fácil.
Muchas veces y dado nuestro contexto social donde los niños son frecuentemente castigados, no es raro que el niño anticipe un castigo si realiza una revelación, o más aún si ha sido amenazado explícitamente, que algo malo le ocurra a él o a sus vínculos significativos. Por estas razones es entendible que el niño esté temeroso.
Es importante entonces plantearle al niño sus sospechas, decirle que “lo notan distinto últimamente” y que les parece que “algo le pasa”, que ustedes están preocupados y quisieran ayudarlo. Si el niño no es capaz de contar lo sucedido, se muestra confundido o asustado, tranquilícelo pero no insista, ya ha dejado instalado en el repertorio del niño, la posibilidad de comunicar y dar significado a lo vivido.
Sobre este punto me gustaría recalcar la importancia de respetar los tiempos del niño, me ha tocado ver padres que en su premura por “querer saber la verdad” exponen al niño a situaciones muy victimizantes, donde lo exploran, insisten en que les relate lo sucedido, cómo fue, con el fin de “buscar pruebas”. Todos estos “interrogatorios” son sumamente traumatizantes para el niño y hay que evitarlos.
El proceso de terapia
El abuso sexual infantil es un fenómeno psicológico complejo, que requiere de atención psicoterapéutica tanto para los niños, como para los padres. Llamada “Terapia de reparación” busca ayudar al niño a reparar aquellos elementos de su experiencia psíquica que han sido dañados/alterados por la vivencia abusiva. En este ámbito, cobra especial importancia el reestablecimiento de la confianza tanto en las relaciones con adultos, como en el mundo. El niño debe aprender a confiar nuevamente, validar y elaborar su rabia por la transgresión vivida y poder continuar su vida sin culpas y con la sensación de autoría respecto de su propia historia.
Tanto en el espacio terapéutico como en la vida cotidiana, en ocasiones he escuchado la idea de que lo mejor es “no hablarle al niño de esto, para que no sufra de nuevo” y que “es mejor que se le olvide”, opiniones que están más basadas en la dificultad de los adultos para escuchar y contener estas experiencias dolorosas, que en su real utilidad. El niño(a) guarda de igual modo –lo diga o no- el registro de lo vivido, al evitar tocarle el tema sólo se logra que sienta que es un tema tabú del que no puede hablar, y se le niega la posibilidad de resignificar la experiencia (donde muchas veces ha quedado con la sensación de co-victimario más que de víctima).
Evidentemente, en el proceso psicoterapéutico el niño no está obligado a hablar de los hechos, él mismo regulará que dice y cuándo lo hace.
Últimas consideraciones
Un clima cálido, afectuoso y contenedor facilitan una revelación. La existencia previa de maltrato al interior de la familia, dificultan la revelación por cuanto el niño anticipa con mayor probabilidad un castigo por los hechos y porque está acostumbrado a que se abuse de él (sexual o físicamente)
El niño siempre se comunica a través de sus producciones simbólicas (dibujos, juegos, etc.) Es importante estar atento a estos elementos comunicacionales, no minimizarlos pensando que “sólo son juegos”. El juego es para el niño la expresión de su mundo interno, es el lenguaje con el que cuenta, por lo tanto hay que estar atento a los significados que pone en éste, no son casuales, ni dan lo mismo.
Finalmente, y como consejo general, es importante que los cambios conductuales bruscos en la vida del niño sean observados atentamente. Minimizar o normalizar muy rápido estos cambios (“ya se le va a pasar”, “está en una edad difícil” etc.) puede hacernos perder de vista una situación en la que el niño, desde su posición de vulnerabilidad, es muy difícil que salga solo.
Bárbara Castro Heredia
Psicóloga Clínica Infanto Juvenil
Especialista en Psicoterapia Acreditada |